Exactamente como lo dice el título, aunque la verdad no hay lugar que pises donde no haya algún organismo vivo, y precisamente me estoy refiriendo a los microorganismos, ahí están aunque no podamos verlos a simple vista.

Pero, ¿qué son y qué hacen ahí?, bueno, eso mismo se preguntaba Antonie van Leeuwenhoek en 1674, cuando por primera vez pudo observar los microorganismos en una gota de lluvia, quedando estupefacto ante la cantidad y formas de estos. Hasta la fecha, nos seguimos haciendo estas mismas preguntas, pero para ello, ya hay ciencias que nos ayudan a resolver las incógnitas.

La ciencia que se ha estado ocupando de esto es la ECOLOGÍA MICROBIANA, la cual estudia a los microorganismos planteándose las siguientes preguntas principales: primeramente, ¿qué microorganismos hay ahí? refiriéndose a diversidad, incluyendo estructura de sus comunidades y estudios sobre su evolución; ¿qué hacen ahí? la función que realizan a nivel micro-hábitat hasta nivel ecosistema, así como sus relaciones con otros organismos y por último, ¿cómo se ven afectados ante cambios ambientales en su hábitat? su respuesta ante cambios drásticos a nivel micro-hábitat hasta nivel ecosistema, así como su afectación ante las actividades antropogénicas y el cambio climático actual.

Pero, es que acaso, ¿hay tantos microorganismos como para dedicarse solo a su estudio? La respuesta es SI, hasta el día de hoy se estima que conocemos cerca del 1% de todas las especies de microorganismos. Entonces, ¿qué hay del otro 99%?, lamentablemente, he decirles que no lo sé, pero lo que sí sé, es que se están realizando esfuerzos descomunales por incrementar ese 1%.

El motivo por el cual este 1% no ha aumentado, es porque algunos microorganismos requieren de condiciones muy específicas para desarrollarse, desde proporciones de nutrientes específicas, temperaturas específicas, pH específico, etc., así como también hay algunas especies que su desarrollo es muy lento, y no crecen rápidamente en medios de cultivo, esto hace casi imposible determinar las condiciones exactas de cada uno de ellos.

En la actualidad, la forma de estudiar esta diversidad de microorganismos, es extrayendo ADN de muestras ambientales como suelo, sedimentos marinos, etc., hasta de nuestra flora intestinal. Una vez que obtenemos este ADN, se realiza un proceso llamado PCR (Reacción en cadena de la polimerasa) el cual nos permite obtener muchas copias sobre partes del ADN que nos ayudarán a la identificación de las especies, pero no sin antes secuenciarlo. Estas partes del ADN que nos interesan pueden ser muy variables entre especies, de modo que permite que se diferencien entre ellas.

¿Alguna vez han hecho una PCR? Si no ¡esperen próximos posts!